Estaba algo molesta, levantó la mano y de un golpe, abofeteó al hombre en la cara: —¡Fuera, lárgate, no quiero volver a verte jamás!
El hombre abofeteado se quedó atónito por un momento, mirando sorprendido a su compañero.
El compañero también se quedó sorprendido, pero inmediatamente dijo: —No pierdas el tiempo hablando con ella, llévatela directamente.
Dicho esto, los dos hombres se acercaron y levantaron a Fabiola.
El bar estaba abarrotado y ruidoso, y nadie se percató de lo que estaba sucedi