Capítulo 208
Fabiola llegó a su apartamento y, al salir del ascensor, fue recibida por un hedor abrumador.

La puerta del apartamento estaba cubierta de excremento y en la pared, escritas con pintura, había unas letras grandes que decían: Hija Malvada.

El líquido de los huevos rotos fluía a través de las grietas de los ladrillos.

El personal de la propiedad estaba esperándola en la puerta.

Al ver llegar a Fabiola, se acercaron tapándose la nariz: —Señorita Salinas, la policía fue a la oficina a revisar las cá
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