—¿Café? — Me pregunta.
—Claro—. Le contesto. —Sólo quiero negro.
—Enseguida.
Me senté en el taburete y le miré mientras se preparaba el café. Joder, está tan bueno con esa camiseta negra de tirantes suelta y ese pantalón de chándal. Incluso lleva el pelo largo recogido en un moño desordenado que le da un efecto más masculino.
—Me está mirando fijamente, señora. Si estás intentando seducirme, dilo—. Murmuró sin siquiera mirarme.
—¿Cómo es eso posible? ¿Cómo puedes saber que te estoy mirando