Iris
Tras tomar el cuchillo perdí el control de mis acciones, no sé bien por cuanto tiempo ni cuantas veces lo hundí desesperadamente, solo sé que en algún punto perdí el conocimiento una vez más.
Cuando volví a abrir mis ojos ya estaba en la cama de mis padres, no había ido allí desde que ambos habían desaparecido; me sorprendió que los muebles aún pudieran conservar la esencia de aquellos años de felicidad y el aroma de ellos dos.
Estupefacta por el sonido que provenía del piso de abajo,