Iris
Así que a esto se refieren con el sonido relajante del mar, no recuerdo si alguna vez me acerqué a estas aguas de niña; pese a vivir en una isla no creo haber ido a la playa ni una sola vez, lo cual ahora que sé la verdad tiene bastante sentido, no era algo conveniente para mis padres.
Si me preguntan cómo llegué a este peligroso acantilado, dónde sin temor a caer jugueteo con mis pies libremente mirando asombrada su tan maravillosa estructura, debería empezar por el día en que visité a