Iris
Estaba tan desesperada que no sabía qué más hacer, de los nervios hasta se me olvidó que podía llorar nuevamente para conseguir más lágrimas, y al recuperar la cordura fue lo primero que intenté, pero por más esfuerzo que hacía no parecía funcionar.
Lloré tanto durante los anteriores dos años que parecía un mal chiste no poder hacerlo en un momento tan importante como ese, sin embargo era así, no quería salir ni una sola gota sin importar que llevaba varios segundos sin pestañear. Entonce