Iris
El tiempo comenzó a pasar como si nada, y aunque en un principio nos costó recuperarnos, Elís y yo logramos gozar de una pacífica vida junto a Tadeo y Eloy.
Luego de recibir el control absoluto de mi herencia, recuperé las propiedades que Mirta fue vendiendo para su propio beneficio, y fue así que Elís pudo reabrir el salón de fiestas que manejaba antes de que todo sucediera. También como regalo adicional, recuperé la casa que compartía junto a su difunto esposo, e inauguramos otros peq