Iris
—suspiro— Estoy tan cansada… —digo para mí misma en voz baja.
—¿Qué dijo señora? —me pregunta una de las asistentes del local.
Parece que fue ayer el día en que se me ocurrió ir a la oficina de Roy, y ahora estoy a nada de casarme con el hombre del que siempre traté de huir. Pero no puedo culpar a nadie por mi infortunio, sé bien que terminé en esta situación por mi misma y que fue mi propio arrebato el que empezó con todo, ya no puedo sólo hacerme a un lado sin más.
Después de descar