Iris
Me quedé dormida profundamente durante mi turno, pero al despertar encuentro todo en orden y mi espalda cubierta por una fina manta.
—¿Despertaste? —pregunta alguien.
Solo al volver a mirar, me percato que frente a mí está sentado Tadeo, con su cabeza reposada sobre su puño y sus ojos brillando, se me queda viendo sin pestañear; tiene un aura diferente, se ve un poco más delgado que la última vez que lo vi, y su piel está mucho más bronceada.
—Tú…
—¿Te gusta tu obsequio? Lo vi y sup