Iris
—¿Quieres casarte conmigo? —me pregunta con la voz entrecortada.
En un principio me dio miedo la idea de estar a solas con Roy, pero cumplió con cada una de sus promesas y respetó mis tiempos, y poco a poco me acostumbré a tenerlo junto a mí.
Cuando volvimos a tener intimidad fue glorioso, lo hicimos desesperadamente por toda la casa, pero cuando digo por toda la casa es por toda la casa; lo hicimos en el cuarto del baño, en la piscina, en el patio, en su habitación, en mi habitación,