Iris
Besando y acariciando mi cuerpo apasionadamente, me carga sobre él y me lleva hasta la abandonada habitación de Mirta, la cual hicimos nuestra. Al llegar me recuesta gentilmente sobre la cama, y luego continúa beso a beso recorriendo cada sector de mi piel, tan feliz como si hubiera escuchado salir un “sí acepto” de mi boca.
Roy procede a penetrarme, y pese a sentir lo entusiasmado y grueso que está su miembro, no logro concentrarme; hasta ahora no me había sucedido algo así, siempre dis