Mundo ficciónIniciar sesiónVi cuando se fue en el asiento. La cabeza quedó al vaivén del movimiento del auto y su palidez nos asustó a mamá y a mí.
– ¡Yvonne! ¡Yvonne!–Le grité pero nada. Estacioné como pude y corrí hacia ella, la bajé en brazos y coloqué mi oído en su pecho, respiraba pero muy débil estaba completamente inconsciente. –Yvonne mi amor, despierta. –Miré su brazo, hor







