Enamorada

Cuando lo vi acelerar en la moto seguido de Liborio y tres más a caballo fingí que me reponía y me disculpé con Isabel para irme al baño. Ahí, a solas me cubrí la cara con una toalla, o mejor dicho su toalla, y lloré. Lloré fuerte abrí la llave del lavamanos y descargué ese dolor que se habría estacionado en mi pecho desde que lo escuchara hablar con el doctor Rubén.

Dijo que la quería per

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