Desde que Francine le envió el video a Dorian con ese tono provocador y ligero al que él no estaba acostumbrado, algo entre ellos empezó a transformarse.
De forma discreta, casi imperceptible, la distancia que los separaba comenzó a dar lugar a una curiosa cercanía.
Al principio, los mensajes que intercambiaban seguían un patrón práctico y casi impersonal:
“Buenos días. ¿Qué tenemos para el desayuno?”
Mensajes directos, enviados con el mismo tono de mando que Dorian usaba con todo el mundo.
“¿D