Cuando cerraron las inscripciones, el salón ya estaba lleno.
Padres, amigos, fotógrafos, cazatalentos camuflados entre el público, y hasta curiosos que se apretujaban por los pasillos del Lumine Mall para ver el desfile amateur que prometía revelar el nuevo rostro de Montblanc.
Francine enderezó los hombros.
Postura recta.
Barbilla apenas levantada.
Como si llevara una corona invisible.
A su alrededor, otras chicas cuchicheaban nerviosas. Algunas se arreglaban el cabello compulsivamente. Otras