Otavio llegó a la mansión como cualquier otro día.
Saludó a los compañeros con una sonrisa amable, ajustó el cuello del uniforme y se dirigió hacia el área de servicio.
Estaba listo para otra jornada tranquila… o al menos eso creía.
—Otavio —lo llamó Denise desde el pasillo, con ese tono que solo ella tenía—. El señor Dorian pidió que lo viera en su despacho en cuanto llegara. Por favor, vaya ahora mismo.
Otavio frunció el ceño, sorprendido.
Rara vez lo llamaban directamente para hablar con Dor