El sonido de las hélices cortando el aire rugía de forma constante, llenando cada espacio de silencio que aún quedaba entre los hombres dentro del helicóptero.
Dorian mantenía la mirada fija en la pantalla de su celular, los ojos ardiendo de rabia.
El video terminaba con el sonido seco de las tijeras y el cabello de Francine cayendo en cámara lenta sobre el suelo.
Debajo, la frase brillaba en letras blancas, crudas, casi burlonas:
“El cabello se está acabando. ¿Qué debería cortar en el próximo