El desfile en São Paulo transcurrió como un sueño.
Las luces, la música, los flashes… todo conspiraba para destacar a Francine, que parecía flotar sobre la pasarela.
Cada paso suyo irradiaba confianza y ligereza, y el público respondía con aplausos que resonaban como olas.
Cuando el desfile llegó a su fin, varios periodistas se agolparon entre bastidores, ansiosos por arrancarle alguna declaración; después de todo, la nueva apuesta de Montblanc estaba en el centro de los reflectores.
Respondió