La mesa de la cena parecía sacada de una revista: cada plato alineado con precisión milimétrica, las copas brillando bajo la luz cálida del candelabro y un aroma sofisticado escapando de las fuentes que el empleado acababa de colocar.
Francine entró unos minutos después, y hasta el sonido de sus pasos pareció atraer miradas.
Vestía un conjunto color marfil, sencillo pero elegante; la tela ligera delineaba su figura con discreción.
El cabello recogido en un moño bajo, los pendientes sutiles: el