El aroma del café recién hecho se esparcía por la cocina, mezclándose con el delicado perfume de las flores que Adele había dejado sobre la mesa.
Francine estaba sentada, aún en bata, recorriendo las publicaciones en redes sociales que mencionaban el baile de Montblanc.
El sonido del celular interrumpió sus pensamientos.
—Bonjour, Francine! —la inconfundible voz de Pascal sonaba animada al otro lado de la línea—. Espero que hayas descansado, mi querida estrella. Tenemos mucho de qué hablar. ¿Pu