Mundo ficciónIniciar sesiónNatan alzó la mirada lentamente, como si la presencia del abogado fuera apenas una molestia menor en su rutina.
—Entonces… ¿ya está todo listo? —preguntó, con un tono cargado de desdén.
—Sí. —El abogado abrió el portafolio y colocó los documentos sobre el escritorio, alineándolos con precisión milimétrica—. Tal como se acordó, la participación del señor André Soares fue transferida al nuevo socio, Eduardo Rangel.
El nombre resonó en la sala como un disparo amortiguado.
Natan leyó rápidamente las primeras líneas del contrato, intentando mantener la compostura.
¿Edu







