83. Una guerra que organizar
Penelope
El plan acaba de convertirse en un completo desastre.
Por un momento pensé que podíamos simplemente engañar a Natasha y llevarnos a Micka, pero ahora mientras me encuentro viendo de frente a la enorme bestia me doy cuenta que fuimos demasiado optimistas.
El rugido del lobo retumba en mis oídos, haciéndome sentir un escalofrío que recorre mi espalda. Miro a Micka, sus ojos llenos de lágrimas y miedo, y siento una ola de furia crecer dentro de mí. No puedo dejar que esta situación se nos