55. Ella me pertenece
Nicklaus
Cada vez que mis ojos se posan en la marca en el cuello de Penelope, un fuego primitivo se enciende en mi interior.
La veo ahora, el sol de la mañana iluminando su piel, y mis manos se cierran en puños, luchando contra el impulso de llevarla de vuelta a nuestra habitación y reclamarla de nuevo.
Ella me pertenece, y esa marca es un recordatorio constante de que la he hecho mía.
Sin embargo, también es un recordatorio de la responsabilidad que conlleva: protegerla, cuidarla. Mi lobo gru