54. Mío de nuevo
Natasha
Camino de un lado a otro en la oscuridad de mi habitación, el sonido de mis pasos resonando en el suelo de madera. Cada vez que paso frente a la ventana, mis ojos se dirigen automáticamente hacia el patio, donde Nicklaus entrena con Penelope.
La risa de esa bruja resuena en el aire, una melodía que se clava en mis oídos como una aguja envenenada, amplificando mi rabia y desesperación. ¿Cómo puede ser feliz con esa niñata? Cada vez que los veo juntos, siento que la ira burbujea en mi int