53. Eres mi compañero
Nicklaus
La sorpresa me golpea casi con tanta fuerza como lo hace la necesidad y el deseo cuando siento los labios de Penelope presionando sobre los mios.
Sin embargo, nada de eso me impide llevar mis manos hasta sus muslos y tomarla en peso, mis labios profundizando el beso, mi lengua apoderándose de la suya y en el instante en que ella me rodea con las piernas y un gemido escapa de sus labios siento que pierdo toda la paciencia que he estado acumulando.
Sin embargo, esta vez tengo que hacer la