170. ¡Siempre has sido débil!
Penelope
El eco de mis pasos en la cueva parece burlarse de mí, recordándome lo sola que estoy. Cada sonido rebota en las paredes de roca, y aunque sé que estoy aquí por una razón, el aire pesado y la oscuridad me oprimen el pecho.
La figura frente a mí, esa versión distorsionada de mí misma, me observa con una sonrisa que no llega a los ojos, una sonrisa cruel. La energía oscura que la rodea parece crecer, envolviendo el círculo de luz a nuestro alrededor.
Me siento vulnerable, expuesta, como