169. No saldrás de aquí
Penelope
El aire dentro de la cueva es diferente al exterior. Es más denso, cargado de una energía que me eriza la piel al instante. Las paredes parecen respirar a mi alrededor, como si la montaña misma estuviera viva.
Doy un paso detrás de Nick, pero, de repente, me detengo. El eco de mis pasos reverbera en la oscuridad, pero no hay otros sonidos.
—¿Nick? —pregunto, mi voz apenas un susurro. No obtengo respuesta.
Mis ojos buscan a Blake o a Bruno, pero no hay rastro de ellos. Estoy sola.
El pá