146. Un buen alfa
Tarkin
El crepúsculo tiñe el cielo de un anaranjado suave, y me encuentro de pie en el borde de la colina, observando cómo el sol se oculta lentamente detrás de las montañas.
El viento sopla con fuerza, trayendo consigo un aire frío que me cala hasta los huesos, pero lo que realmente me enfría por dentro no es el clima, sino la escena que se desarrolló frente a mis ojos hace apenas unas horas.
Penelope, la mujer que ha luchado por sobrevivir, finalmente ha encontrado su lugar junto a Nicklaus.