Capítulo 35. Laberinto de medias verdades.
Aslan tardó varios segundos en recuperar el aliento. La honestidad de Amara era un puñal de doble filo; la admiraba por su valentía, pero la verdad que él guardaba se quemaba en su garganta. No era solo una mujer independiente; era la madre de su sangre.
—No es extraño —logró decir, con la voz más ronca de lo habitual—. Me parece que el destino tiene un sentido del humor bastante retorcido, Amara.
Ella frunció el ceño, confundida por la elección de sus palabras. Aslan se acercó más, acortando c