Capítulo 169. Furia ciega en el bosque
El silencio que siguió al corte de la señal telefónica no fue pacífico; fue la antesala de una explosión. Alistair bajó lentamente la mano que sostenía el aparato, contemplando la pantalla en negro como si esperara que el cristal fuera a revelar las respuestas que Barnaby no había alcanzado a pronunciar. El pulso le latía con violencia en las sienes, y el frío de la sospecha y el miedo absoluto se le instaló en la boca del estómago.
Aslan no esperó a que su tío reaccionara. Con un movimiento fe