Capítulo 156. El despertar del guardián
La ciudad de Londres y sus alrededores se habían convertido en un laberinto de callejones sin salida, hospitales visitados y morgues clandestinas que Aslan revisaba con el corazón en la garganta, temiendo reconocer los rasgos de Amara en alguna mujer sin nombre estirada sobre el metal frío.
Amara se había evaporado. El brote psicótico la había empujado a las sombras de la capital, y ni los millones de los Burke, ni las cámaras de seguridad del ayuntamiento, ni el despliegue de Alistair habían l