Capítulo 125. “Deme a mi hija”
El rugido del motor del auto de Aslan fue lo único que rompió el silencio sepulcral de la zona residencial. Condujo como un hombre que huye de un incendio, aunque en realidad, el fuego lo llevaba por dentro. Las palabras de Khostas Varkas se repetían en su mente como un mantra maldito: "Me gusta tu mujer... voy a moldear a tu hija".
Cada vez que cerraba los ojos, veía el hilo de sangre bajando por la comisura de Varkas y aquella sonrisa de satisfacción. El golpe no lo había amedrentado; al cont