Capítulo 120. Cara a cara
Aslan permanecía inmóvil frente al ventanal de la Torre Burke. El reflejo de las luces de la ciudad sobre el cristal se mezclaba con su propia imagen, la de un hombre que, a pesar de tener el mundo a sus pies, sentía que el suelo se abría bajo ellos. Tenía la mandíbula tan apretada que le dolía la base del cráneo. Solo pensaba en la mirada de Amara, en el vacío de su habitación y en el nombre que lo había emponzoñado todo.
Dos golpes secos en la puerta de madera rompieron el pesado silencio de