Capítulo 116. El Despertar de la Bestia
El silencio en el despacho no era paz; era el vacío que precede a una detonación. Aslan permanecía estático frente a la pantalla de la laptop, con el rostro bañado por el resplandor azulado de los registros de Bio-Nexus. Cada segundo que pasaba, el nombre de Khostas Varkas se grababa en su retina como un hierro al rojo vivo.
No era la vida que había planeado, pero se sentía feliz y pleno por primera vez. Amara era la luz; Keziah era el futuro.Sin embargo, el nombre de Khostas Varkas aparecía ah