Punto de vista de Sienna
Las cuatro horas que tardó el laboratorio en procesar mi muestra fueron un suplicio. Me quedé sentada en la sala de pruebas médicas, mirando el suelo, repitiendo en mi cabeza como un mantra: “Soy su madre, soy compatible.”
Cuando la puerta se abrió, me levanté tan rápido que me mareé, el doctor Vargas entró. Traía los resultados en la mano y el gesto en su rostro no presagiaba nada bueno.
—Doctor —dije, dando un paso hacia él— dígame que ya puedo entrar a quirófano.
Var