Me sumergí en el agua lentamente, dejando que el frío y la frescura me envolvieran, mis sentidos alerta por su cercanía. Me quedé un poco apartada, observándolo mientras se movía con naturalidad, como si el agua fuera su elemento. Mis dedos jugueteaban con la superficie, creando pequeñas ondas que reflejaban la luz de las lámparas encendiéndose alrededor de la piscina.
—Te estás manteniendo demasiado lejos —dijo, con esa voz grave que recorría mi espalda como un escalofrío.
No pude evitar sonre