Narrado por Mia Blackwood
Siento como si me hubieran arrastrado por el fondo de un océano de plomo. Mis párpados pesan toneladas y, cuando finalmente logro abrirlos, la luz blanca del techo me golpea con la fuerza de una explosión. Todo está demasiado nítido, demasiado frío. El olor... ese olor a hospital me revuelve el estómago de inmediato.
Intento moverme, pero un pinchazo agudo en mi brazo izquierdo me detiene. Bajo la vista y veo un tubo transparente conectado a mi vena. Pánico. Un pánico