Narrado por Liam Donovan
Habían pasado tres días desde que el mundo de Mia Blackwood casi se apaga. Tres días en los que no me moví de este hospital más que para lo estrictamente necesario. Mi cuerpo estaba acostumbrado a las guardias de cuarenta y ocho horas en condiciones extremas, pero vigilar el sueño de una heredera testaruda resultó ser una tortura de un tipo diferente.
Esa mañana, el sol de Londres entraba con fuerza por la ventana de la clínica. Mia estaba sentada en la cama, rodeada de