Narrado por Mia
Si alguien me hubiera dicho que buscar trabajo como una "mortal común" implicaba enviar cincuenta correos y recibir cuarenta y nueve silencios sepulcrales, me habría reído. Pero hoy, finalmente, el universo decidió que mi título de abogada de la London School of Economics no solo servía para decorar una caja de mudanza.
—¡Liam! —grité, entrando en la sala con una energía que casi hace que Donovan tire el martillo con el que estaba peleando contra un estante—. ¡Tengo una oferta!