Narrado por Liam Donovan
El aire en la habitación de la clínica se había vuelto denso, cargado con una tensión que no era producto del peligro, sino de algo mucho más difícil de combatir: la voluntad inquebrantable de Mia Blackwood. Me quedé allí, con la frente apoyada contra la suya, sintiendo el calor de su piel y el perfume que empezaba a reclamar su lugar sobre el olor a hospital. Mi cuerpo, magullado y dolorido, pedía a gritos el contacto q