Narrado por Mia Blackwood
El frío de la noche londinense calaba hasta los huesos, pero no era nada comparado con el vacío que sentía en el pecho. Las palabras de Chloe y Casey seguían martilleando en mi cabeza. Tenían razón: estaba usando a Liam como un saco de boxeo para mis propios demonios.
Lo vi a lo lejos, una silueta imponente recortada contra los setos del jardín trasero. El haz de su linterna recorría el perímetro con una eficiencia mecánica. Salí al porche, abrazándome a mí misma para