Narrado por Liam Donovan
El frío de la noche no era nada comparado con la rigidez que sentía en mis propios huesos. Observaba el haz de mi linterna cortar la oscuridad, pero mi mente no estaba en el perímetro. Estaba en el salón de ayer, en las pupilas dilatadas de Mia y en la forma en que me recordó que, para ella, yo solo era un empleado.
Cada vez que inhalaba el aire gélido, sentía el peso de la decisión que había estado madurando en mi pecho durante las últimas horas. No fue impulsiva. Fue