Narrado por Mia Blackwood
Caminar por el campus de la universidad después de tantos meses se sentía como pisar un campo minado envuelto en papel de regalo. Llevaba unos jeans sencillos, una blusa blanca y mi mochila; mi nuevo disfraz de "persona normal". Liam me había dejado en la esquina —cediendo a mi petición de no aparecer con la camioneta blindada— y me había despedido con un beso que todavía me quemaba los labios y una advertencia: "Mantén la calma, Blackwood".
Fácil de decir para él.
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