Narrado por Liam Donovan
El aire aquí no huele a asfalto, ni a pólvora, ni a los secretos estancados del Támesis. Aquí, en esta pequeña villa colgada de los acantilados de la costa de Amalfi, el aire huele a salitre, a limones frescos y a libertad. Llevamos un mes y medio habitando nuestra nueva realidad, y todavía hay mañanas en las que me despierto y compruebo el peso de mi cuerpo contra el colchón, temiendo que sea un sueño inducido por la morfina en aquel hospital de Londres.
Pero no lo es.