Narrado por Liam Donovan
Observar a Mia Blackwood intentar ser una ama de casa era, sin duda, el mejor entretenimiento que había tenido en años. Desde mi posición privilegiada en el sillón, con la pierna estirada y una almohada sosteniendo mi costado, la veía pelearse con una cafetera como si fuera un artefacto de tecnología alienígena. Se movía por el apartamento con una determinación feroz, organizando medicamentos, revisando horarios y lanzando miradas asesinas a cualquier mota de polvo