Narrado por Liam Donovan
El sol de Londres parecía brillar con una intensidad distinta esa mañana. Quizás era porque, por primera vez en meses, no sentía el tirón constante de los hilos de sutura en mi costado. El médico finalmente había retirado los puntos días atrás, declarándome oficialmente fuera de peligro, aunque todavía con la advertencia de "no hacer locuras".
—¿Seguro que no te vas a desarmar, Liam? —se burló Mia mientras me ayudaba a ajustarme la corbata frente al espejo del salón—. M