Narrado por Liam Donovan
El silencio que siguió a las palabras de Arthur no fue un vacío; fue una presión física, una fuerza que me estrujaba los pulmones. Miré a Mia. Sus ojos, antes suplicantes, ahora se hundían en una culpa tan abismal que me hizo dar un paso atrás. El pitido del dispositivo en sus muñecas seguía marcando el pulso de una verdad que estaba a punto de incinerar