Regresé a la cama con miedo, aunque Jaime lucía tranquilo, su afán por tenerme a su lado todo el tiempo me desconcertaba, ¿a qué jugaba? Recibió una llamada a su celular lo que me permitió ir a su baño. Nada había cambiado, seguía siendo la misma casa, los mismo cuartos, y el mismo baño lujoso de su cuarto. Durante los primeros días, pocas veces me escapaba de mi cuarto que ahora es el de Lupe, y me escondía en su baño hasta que él se calmara, nunca estuvo acostumbrado a que yo le desobedeciera