Llegamos a casa y dejé las cosas en el baño, revisé mi rostro y estaba menos hinchado, me pregunto si alguien lo habrá notado. Me toqué para saber que tanto me dolía, y el dolor era menos, era aceptable, los cuidados de Nathan eran efectivos. Me cambié la toalla y bajé a la sala. Nathan estaba esperándome y percibió mi perfume. Se me acercó y me susurró
—Huele muy rico.
—Nathan…
—¿Se lo puso a propósito?
—Soy una chica, Nathan, puedo hacerlo ya que es muy normal entre nosotras.
—Sé también que