POV: DAMIÁN
Miré mis manos. Todavía temblaban, no por el frío, sino por la adrenalina residual de haber disparado contra un hombre que, en su locura, me ofrecía la paz. El Sembrador estaba muerto, pero sus palabras seguían germinando en mi cabeza. “Matarás a la única versión de tu esposa que puede darte una vida normal”.
Me giré para ver a Elena. Estaba sentada frente a los monitores, pero no estaba mirando los datos. Sus ojos tenían ese brillo ámbar constante, una luz que ya no se apagaba ni si